A veces pienso que nada hay tras la partida final. Cerrar los ojos y ya está. Y sólo cuando se vá alguién que realmente me importa, deseo que realmente esa puerta que se cierra, sea una puerta de paso a la otra vida...porque hay ángeles terrenales, que deberían de vivir para siempre entre nosotros. Se ha querido ir mi querido tío Pepe, que tan mal me tenía acostumbrado, arrancándole al tiempo segundo tras segundo, en su enfermedad. A pesar de todo, solía decirme, "sobrino a esta perra vida hay que aferrarse, y ganarle a las sombras la guerra, que siempre habrá tiempo de morirse"...
Quiso el destino que en éstos días, dónde el tiempo parecía pararse, que una noche como cualquier otra, cerrara los ojos para crear su última obra. Porque estoy seguro que hasta esa noche el paraíso no existía, faltaba él, para recrear el paisaje perfecto, de tonos cálidos y verde fresco, que Dios tenía en mente mientras lo esperaba a las puertas del cielo para encargarlo. No hubo ni habrá una persona en mi vida, que con tan poco que me hablara me enseñara tanto. Me conformaba tan sólo viendo sus manos posarse en el caballete, tomar sus pinceles y sobre un lienzo blanco crear ese mundo que desde muy pequeño me mostraba en sus cuadros. Anhelando tan joven parecerme si acaso un poquito cada vez más a él, me sentía en su regazo inmensamente feliz. Pues era casi como un milagro, de como sobre un trazo de carboncillo negro se intuía la rama seca, de donde tímidamente surgía un brote verde, y de ese brote un árbol, y de ese árbol un bosque y era cuando de repente todas las preguntas tenían respuesta. Porque mi tío venció al invierno, y contra la adversidad de su pasado, me dejó su legado, atado en un puñado de historias. Su impronta fué mi herencia. Y me la cedió siendo yo tan mocoso que casi ni me dí cuenta. Es ahora con el tiempo y cuando ya no lo tengo, cuando mi alma se quiebra y me da rabia de no haberle agradecido un millón de veces lo que me enseñó. Soy sin duda parte de él para siempre.
Te quise como a un padre y jamás te olvidaré...
" y si crees que soy pintor de sueños,
de óleos y luces impresionistas,
con hermosos cielos luminosos,
y noches estrelladas de luceros,
quiero que sepas que la noche
" y si crees que soy pintor de sueños,
de óleos y luces impresionistas,
con hermosos cielos luminosos,
y noches estrelladas de luceros,
quiero que sepas que la noche
se volvió mi abrigo
y fué la luna la que quiso
y fué la luna la que quiso
quedarse conmigo,
ahora tengo un bello encargo,
ahora he de pintar tu paraíso..."
ahora tengo un bello encargo,
ahora he de pintar tu paraíso..."
A Don José Retamero Fernández, mi tío y padrino Pepe.